
¡Otra vez! Tras la lucha que rinde
y la incertidumbre amarga
del viajero que errante no sabe
dónde dormirá mañana,
en sus lares primitivos
halla un breve descanso mi alma.
Algo tiene este blando reposo
de sombrío y de halagüeño,
cual lo tiene en la noche callada
de un ser amado el recuerdo,
que de negras traiciones y dichas
inmensas nos habla a un tiempo.
Ya no lloro y, no obstante, agobiado
y afligido mi espíritu, apenas
de su cárcel estrecha y sombría
osa dejar las tinieblas
para bañarse en las ondas
de luz que el espacio llenan.
Cual si en suelo extranjero me hallase
tímida y hosca, contemplo
desde lejos los bosques y alturas
y los floridos senderos,
donde en cada rincón me aguardaba
la esperanza sonriendo.
Rosalía de Castro
En 'las orillas del Sar'
(España -1837 – 1885)
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