viernes, noviembre 27, 2009

HORAS



El villorrio.
Un tren detenido sobre el llanto.

En cada charco
duermen las estrellas sordas,

y el agua tiembla.
cortinaje al viento,
la noche cuelga en la arboleda.

En el campanario florecido
una gotera viva
desangra las estrellas.
De cuando en cuando
las horas maduras
caen sobre la vida.

Vicente Huidobro
(Chile 1893-1948)

miércoles, noviembre 18, 2009

LLUVIA



hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo.
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la mujer/
entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/
pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/


Juan Gelmán
(Argentina)

LA SECRETA DULZURA DEL DOLOR



la secreta dulzura del dolor
es transparencia/sale
de la furiosa resignación del sueño/
suena en la boca del perdido

en su origen/en su
rumor de existencia que
le clava la cabeza al gran espanto/
al doble andar/al doble hilo/a la

no verdad del estar como no estar/
el vuelo torpe que los cría/
lo que rompe la luz/memoria

confusa por sus números/
pecho que dura como huella/
la nada que te ama/


Juan Gelman
(Argentina, 03/05/1930)

sábado, noviembre 14, 2009



Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!

¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz como Lázaro espera
que le diga «Levántate y anda»!


Gustavo Adolfo Bécquer
Obras completas, Madrid, Fortanet, 1871, 2 volúmenes.
(España- 1836-1870)

domingo, noviembre 08, 2009

SOLEDAD



De hombre en la soledad—
¡qué perenne soliloquio! —
Habla profundo a si propio.

Habla a Dios con frases claras;
fluyen de las mismas aguas
por la eternidad en curso.

Con voz temblorosa habla
Para que yerbas y musgos
la palabra testifiquen.

Habla con vientos diversos
para que el mensaje lleven
del horizonte ai oído.

Testigos hace a las rocas
porque las estrellas oigan
desde la piedra de asiento:

«De piedra de soledad
he de levantar un templo».


Henriqueta Lisboa
(Brasil)
(En 'Montanha Viva, Carcaça' (1959)
Tradução de Ángel Crespo(España)

jueves, octubre 15, 2009

«El otoñado»



Estoy completo de naturaleza
en plena tarde de áurea madurez
alto viento en lo verde traspasado.
Rico fruto recóndito, contengo
lo grande elemental en mí (la tierra,
el fuego, el agua, el aire), el infinito.

Chorreo luz: doro el lugar oscuro,
trasmino olor: la sombra huele a dios,
emano son: lo amplio es honda música,
filtro sabor: la mole bebe mi alma,
deleito el tacto de la soledad.

Soy tesoro supremo, desasido,
con densa redondez de limpio iris,
del seno de la acción. Y lo soy todo.
Lo todo que es el colmo de la nada,
el todo que se basta y que es servido
de lo que todavía es ambición.

Juan Ramón Jiménez
(La estación total, 1946)

«Rio de cristal dormido»



Río de cristal dormido
y encantado; dulce valle,
dulces riberas de álamos
blancos y de verdes sauces...
El valle tiene un ensueño
y un corazón sueña y sabe
dar con su sueño un son triste
de flautas y de cantares.
Río encantado; las ramas
soñolientas de los sauces,
en los remansos dormidos
besan los claros cristales.
Y el cielo es plácido y dulce,
un cielo bajo y flotante
que con su bruma de plata
va acariciando los árboles.
Mi corazón ha soñado
con la ribera y el valle,
y ha llegado hasta la orilla
dormida para embarcarse;
pero al pasar por la senda,
lloró de amor, con un aire
viejo, que estaba cantando
no sé quién por otro valle.

Juan Ramón Jiménez
De Arias Tristes (1903)

"Conciencia plena"



Tú me llevas, conciencia plena, deseante dios,
por todo el mundo.
En este mar tercero,
casi oigo tu voz;
tu voz del viento
ocupante total del movimiento;
de los colores, de las luces
eternos y marinos.
Tu voz de fuego blanco
en la totalidad del agua, el barco, el cielo,
lineando las rutas con delicia,
grabándome con fúljido mi órbita segura
de cuerpo negro
con el diamante lúcido en su dentro


Juan Ramón Jiménez
(Animal de fondo, 1949)

martes, octubre 13, 2009

Soledad



En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!
Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
en un eterno conocerse,
mar, y desconocerse,
Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late, y no lo siente . . .
¡Qué plenitud de soledad, mar solo!


Juan Ramón Jiménez
in "Diario de Un Poeta Reciencasado"
(España -1881-1959)

viernes, octubre 09, 2009

ELEVACIÓN DEL SER



Quieren olvidar que Dios resplandece a través del arcoíris;
que la brisa, en las calles tumultuosas,
es un recuerdo de las flautas escondidas en los bosques.
Quieren olvidar que en mí los días se mueven en el canto de las aves.
Que en las noches yo enciendo una alta fuente luminosa
para llenar de colores mi fabulosa ciudad dormida.
Se atan a la rueda de hierro que, sorda, da vueltas en el viento,
haciendo caer el filo frío de un hacha
sobre las venas de las maravillas.
Han hecho sangrar el mundo,
entre los árboles, bajo las estrellas,
en el canto de los más humildes labradores.
Me han hecho sangrar en la despedida del día,
cuando vagando en un río profundo de rumores,
ayudo a encender la múltiple mirada de los cielos.
No se han acercado nunca a las ventanillas
que dan a los niños y a las arpas.
Van corriendo, despavoridos; en el tiempo,
bajo la cola de un cometa
que pretenden inventar con la angustia de su miedo,
y no saben que el aerolito es una rosa desprendida
de un alto jardín esplendoroso.
Quieren olvidar que todo esto es una pequeña fruta
prendida a la luz de un infinito árbol de milagros,
y que yo, desde el silencio, oigo silbar el viento en las estrellas.


Vicente Gerbasi
IN: 'Bosque Do­liente, 1940'
(Venezuela- 1913-1992)