jueves, junio 28, 2012

'No eres los otros'

(Jorge Luis Borges e Maria Kodama)

No te habrá de salvar lo que dejaron
Escrito aquellos que tu miedo implora;
No eres los otros y te ves ahora
Centro del laberinto que tramaron
Tus pasos. No te salva la agonía
De Jesús o de Sócrates ni el fuerte
Siddharta de oro que aceptó la muerte
En un jardín, al declinar el día.
Polvo también es la palabra escrita
Por tu mano o el verbo pronunciado
Por tu boca. No hay lástima en el Hado
Y la noche de Dios es infinita.
Tu materia es el tiempo, el incesante
Tiempo. Eres cada solitario instante.

Jorge Luis Borges,
in 'La moneda de hierro'(1976)

‘Ars Poetica’


Mirar el río hecho de tiempo y agua
Y recordar que el tiempo es otro río,
Saber que nos perdemos como el río
Y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
Que sueña no soñar y que la muerte
Que teme nuestra carne es esa muerte
De cada noche, que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo
De los días del hombre y de sus años,
Convertir el ultraje de los años
En una música, un rumor y un símbolo,
Ver en la muerte el sueño, en el ocaso
Un triste oro, tal es la poesía
Que es inmortal y pobre. La poesía
Vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara
Nos mira desde el fondo de un espejo;
El arte debe ser como ese espejo
Que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
Lloró de amor al divisar su Itaca
Verde y humilde. El arte es esa Itaca
De verde eternidad, no de prodigios.
También es como el río interminable
Que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
Y es otro, como el río interminable.

Jorge Luis Borges
Argentina (1960)

lunes, junio 04, 2012

''Elegía pura''

(Painting by Willem Haenraets)


Aún me dura la melancolía.
Allá por el sinfín cantaba un gallo
agrandando el silencio perla y malva
en que el lucero azul se disolvía.

Olía a cielo, a ella, a poesía.
Sin volver a mirar me fui a caballo.
Maduraban las frutas y sus frutas.
A ella y a jardín secreto, olía.

Me fui, me fui como por un romance
donde fuera el doncel que nunca vuelve...
la casa se quedó con su ventana,

hundida entre la ausencia, al pie del alba.
Flotó su mano y yo me fui a caballo.
Aún me dura la melancolía.

Eduardo Carranza

domingo, mayo 06, 2012

Dia

¿De qué cielo caído,
oh insólito,
inmóvil solitario en la ola del tiempo?
Eres la duración,
el tiempo que madura
en un instante enorme, diáfano:
flecha en el aire,
blanco embelesado
y espacio sin memoria ya de flecha.
Día hecho de tiempo y de vacío:
me deshabitas, borras
mi nombre y lo que soy,
llenándome de ti: luz, nada.

Y floto, ya sin mí, pura existencia.

Octavio Paz

miércoles, abril 11, 2012

A MI ALMA


Siempre tienes la rama preparada
para la rosa justa; andas alerta
siempre, el oído cálido en la puerta
de tu cuerpo, a la flecha inesperada.

Una onda no pasa de la nada,
que no se lleve de tu sombra abierta
la luz mejor. De noche, estás despierta
en tu estrella, a la vida desvelada.

Signo indeleble pones en las cosas.
luego, tornada gloria de las cumbres,
revivirás en todo lo que sellas.

Tu rosa será norma de las rosas;
tu oír, de la armonía; de las lumbres
tu pensar; tu velar, de las estrellas.

Juan Ramón Jiménez

La noche


La noche
El dormir es como un puente
que va del hoy al mañana.
Por debajo, como un sueño,
pasa el agua, pasa el alma.

Juan Ramón Jiménez

miércoles, diciembre 28, 2011

Homenaje a Manuel Puig




(General Villegas, Província de Buenos Aires, 28 de dezembro de 1932 — Cuernavaca, 22 de julho de 1990)

(La felicidad...Eres mujer, y por lo tanto esquiva.)

(La muerte es lo peor porque la gente te olvida. )

(Que lo pases bien en la estancia, estudia inglés y trata de aprender por último, nunca al principio, la palabra "yes", que significa... ¡Sí! Usando poco ese monosílabo conquistarás al mundo...)

Manuel Puig


Escritor, novelista y dramaturgo argentino, de obra provocativa, audaz e innovadora y personalidad compleja y comprometida. Manuel Puig nació en el seno de una familia de clase media, de padre comerciante, Baldomero Puig y madre María Elena Delle Donne, una mujer con estudios universitarios, hecho poco común para la época. En 1946 la familia se traslada a la ciudad de Buenos Aires, donde cursó sus estudios secundarios en el Colegio Ward de Ramos Mejía( La Matanza). En 1950 se inscribió en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, un año después se cambió a la de Filosofía y Letras, pero lo que realmente le interesaba era ser cineasta. En 1956 Manuel Puig viajó a Roma (Italia) con la ayuda de una beca y estudió cine en el "Centro Sperimentale di Cinematografia". Tras un fugaz paso por París (Francia), en 1958 llegó a Londres (Inglaterra), donde escribió su primer guión en inglés, por considerar que era la lengua del cine. En 1960 volvió a Buenos Aires y trabajó como asistente de dirección de cine entre 1961 y 1962. Tiempo después, Manuel Puig se mudó a Nueva York (Estados Unidos), donde inició su primera novela, "La traición de Rita Hayworth", que tras numerosos problemas, pudo publicarla en 1968. En 1967 regresó a Buenos Aires, donde comenzó su obra "Boquitas pintadas", novela que fue publicada en 1969, llevada al cine años después y lo convirtió en un autor de renombre. En 1976 se produjo en Argentina un golpe militar autodenominado "Proceso de Reorganización Nacional", y Manuel Puig recibió amenazas del grupo parapolicial conocido como "Triple A", debiéndose exiliar a México. Ese mismo año publicó "El beso de la mujer araña", novela que le otorgó reconocimiento internacional, donde cuenta la historia de dos detenidos (un preso político y un perseguido sexual) que comparten la celda en una cárcel. Entre 1978 y 1980 vivió en Nueva York, donde dictó cursos de escritura creativa en la Universidad de Columbia. En 1980 Manuel Puig se radicó en Río de Janeiro (Brasil), donde hizo una adaptación para cine de "El beso de la mujer araña" en 1985, y más tarde se convirtió en una comedia musical, en una ópera y en una obra de teatro. A fines de 1989 se trasladó a Santa Marinella (Italia), donde escribió el guión inédito "Vivaldi", sobre la vida del compositor. Un año más tarde Manuel Puig regreso a México, donde compró una casa en Cuernavaca, pero tras un ataque de vesícula fue operado de urgencia y falleció.

sábado, septiembre 24, 2011

A LA PRIMAVERA


¡Salud, primavera, princesa encantadora!
saludo engrandecido las gasas de tu velo;
ya orlan tus vestidos el argentino suelo.
¡Salud, reina galana que el trópico atesora!
En la triunfal carroza que llegas, soñadora,
viene la diosa áurea con perfumado vuelo.
¡quién sabe de qué mundo! ¡quién sabe de qué cielo!

¡salud, gentil doncella! ¡tu túnica enamora!
De tus joyas de virgen, los rizos nacarados
se extienden tiernamente con sin igual candor;
por las grandes ciudades, por los desiertos prados,
tus tintes de armonías, tus ecos sublimados,
encierran luengas páginas de ensueños y de amor.
¡salud, reina que llegas de mundos ignorados!


Pedro Bonifacio Palacios
(Almafuerte)

miércoles, agosto 24, 2011

A un gato

No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.

Jorge Luis Borges

Buenos Aires, Argentina, dia 24 de agosto de 1899, 112 años nacimiento del poeta.

domingo, agosto 14, 2011

ALBERTO ROJAS JIMÉNEZ VIENE VOLANDO


Entre plumas que asustan, entre noches,
entre magnolias, entre telegramas,
entre el viento del Sur y el Oeste marino,
vienes volando.

Bajo las tumbas, bajo las cenizas,
bajo los caracoles congelados,
bajo las últimas aguas terrestres,
vienes volando.

Más abajo, entre niñas sumergidas,
y plantas ciegas, y pescados rotos,
más abajo, entre nubes otra vez,
vienes volando.

Más allá de la sangre y de los huesos,
más allá del pan, más allá del vino,
más allá del fuego,
vienes volando.

Más allá del vinagre y de la muerte,
entre putrefacciones y violetas,
con tu celeste voz y tus zapatos húmedos,
vienes volando.

Sobre diputaciones y farmacias,
y ruedas, y abogados, y navíos,
y dientes rojos recién arrancados,
vienes volando.

Sobre ciudades de tejado hundido
en que grandes mujeres se destrenzan
con anchas manos y peines perdidos,
vienes volando.

Junto a bodegas donde el vino crece
con tibias manos turbias, en silencio,
con lentas manos de madera roja,
vienes volando.

Entre aviadores desaparecidos,
al lado de canales y de sombras,
al lado de azucenas enterradas,
vienes volando.

Entre botellas de color amargo,
entre anillos de anís y desventura,
levantando las manos y llorando,
vienes volando.

Sobre dentistas y congregaciones,
sobre cines, y túneles y orejas,
con traje nuevo y ojos extinguidos,
vienes volando.

Sobre tu cementerio sin paredes
donde los marineros se extravían,
mientras la lluvia de tu muerte cae,
vienes volando.

Mientras la lluvia de tus dedos cae,
mientras la lluvia de tus huesos cae,
mientras tu médula y tu risa caen,
vienes volando.

Sobre las piedras en que te derrites,
corriendo, invierno abajo, tiempo abajo,
mientras tu corazón desciende en gotas,
vienes volando.

No estás allí, rodeado de cemento,
y negros corazones de notarios,
y enfurecidos huesos de jinetes:
vienes volando.
Oh amapola marina, oh deudo mío,
oh guitarrero vestido de abejas,
no es verdad tanta sombra en tus cabellos:
vienes volando.

No es verdad tanta sombra persiguiéndote,
no es verdad tantas golondrinas muertas,
tanta región oscura con lamentos:
vienes volando.

El viento negro de Valparaíso
abre sus alas de carbón y espuma
para barrer el cielo donde pasas:
vienes volando.

Hay vapores, y un frío de mar muerto,
y silbatos, y mesas, y un olor
de mañana lloviendo y peces sucios:
vienes volando.

Hay ron, tú y yo, y mi alma donde lloro,
y nadie, y nada, sino una escalera
de peldaños quebrados, y un paraguas:
vienes volando.

Allí está el mar. Bajo de noche y te oigo
venir volando bajo el mar sin nadie,
bajo el mar que me habita, oscurecido:
vienes volando.

Oigo tus alas y tu lento vuelo,
y el agua de los muertos me golpea
como palomas ciegas y mojadas:
vienes volando.

Vienes volando, solo solitario,
solo entre muertos, para siempre solo,
vienes volando sin sombra y sin nombre,
sin azúcar, sin boca, sin rosales,
vienes volando.

Pablo Neruda

-Pablo Neruda: five decades, a selection (poems, 1925-1970)
Por Pablo Neruda -